Incertidumbre Gastró

 Incertidumbre es la falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud. Es sinónimo de duda, vacilación o irresolución. 

Inquietud es preocupación, desasosiego de ánimo o desazón y es uno de los principales componentes de la ansiedad. Es sinónimo de intranquilidad, zozobra, alboroto o conmoción. 

En el caso que nos trae aquí, hoy, ese “sobre algo” está referido a la Gastronomía y a su eje central, la Restauración/Hostelería y a la situación y circunstancias excepcionalmente negativas causadas por el COVID-19 y sus consecuencias de toda índole -sociales, sanitarias, económicas, normativas, laborales, etc- que la han forzado a una posición de indudable deterioro e incluso de riesgo de subsistencia como uno de los principales sectores económicos y de empleo que sustentan, unido al turismo, la economía de España. 

Conforme a estas establecidas y ciertas definiciones y hechos, es de ley dejar dicho y escrito que la gastronomía de España, sus personas, profesionales, trabajadores, empresas y negocios, se encuentran en una innegable situación de Incertidumbre. 

Esta Incertidumbre Gastró viene dada por multitud de causas, razones y argumentos de toda naturaleza: 

  • Por la Inseguridad Jurídica (IS) de Las nuevas normas dictadas por Decreto Ley y bajo el excepcional estado de alarma: 

IS que persiste al ser emisión periódica casi semanal, lo que imposibilita contar con un estatus jurídico cierto y seguro y establecer cualquier planificación. 

IS que se ve acrecentada por las repetidas y continuas modificaciones y rectificaciones de la normativa recién decretada. 

IS que resulta magnificada por la falta de definición, la ausencia de desarrollo explicativo y de establecimiento ministerial de criterios de aplicación, alcance y significado de las normas refrendadas por el BOE. 

IS que genera tal marasmo normativo que obliga al sector a perseguir, información de manera compulsiva que le ayude a resolver esa duda permanente y grave sobre su presente y su futuro en este estado y clima de indefinición generalizada. 

  • Por el doloroso fiasco que implica la dificultad de acceso a los ICO, los obstáculos burocrático-bancarios y la inexistencia de “microcréditos” accesibles, lo que cercena e imposibilita la capacidad de obtener dinero y contar con la tesorería necesaria para afrontar con suficiente solvencia la reapertura y periodo subsiguiente de desescalada de sus negocios. 
  • Por el convencimiento de la insuficiencia patente de las condiciones de aplicación, flexibilización y/o prórroga de los ERTE y demás medidas socio-empresariales de mantenimiento del empleo y subsistencia de las empresas que los sustentan. 
  • Por la inviabilidad para el sector que implica la torticera imposición engañosa de una norma de tan grave calado como es la de la obligación de mantenimiento del empleo durante seis meses tras los ERTE mediante una “tapada por letra pequeña” disposición adicional 6ª del RDL 20/2002 y su mantenimiento a toda costa. 
  • Por la zozobra que generan las amenazas continuas de severa aplicación con reclamación de devoluciones, sanciones e intereses por el incumplimiento, incluso parcial por pérdida de un solo empleo, de esa norma abusadora del ERTE. 
  • Por la frustración que impone la insuficiencia de las MEDIDAS FISCALES adoptadas y la escasez de la ayuda que suponen, enfocadas al aplazamiento y moratoria en las obligaciones de pago, pero no a su rebaja, disminución o suspensión. 
  • Por el desasosiego que conlleva el IMPAGO o retraso en el pago de las prestaciones establecidas, aprobadas, autorizadas y debidas. 
  • Por la negativa a adoptar medidas de PROMOCIÓN AL CONSUMO como la rebaja del IVA para la restauración/hostelería. 
  • Por el serio escollo que supone la inadecuación e insuficiencia de las medidas promulgadas de reducción obligada de ALQUILERES/RENTAS para los locales de negocio. 
  • Por la inviabilidad de saber cómo y qué o de qué manera han de cumplirse los protocolos HIGIÉNICO-SANITARIOS, las medidas de aforo o distanciamiento social para la apertura de los establecimientos. Y lo que van a costar. 
  • Por la impotencia frente a las INSPECCIONES, trabas y acciones ejecutivas e imperativas que algunas administraciones y sus agentes de la autoridad están imponiendo y exigiendo en las inspecciones de establecimientos, desproporcionadas con la caótica situación en que se encuentran provocada por una administración que ahora los castiga/sanciona. 
  • Por las insatisfacciones y vacilaciones que lo acordado por los agentes sociales con el Gobierno han supuesto y la falta de definitivo entendimiento entre ellos. 
  • Por el desasosiego que entraña la FALTA DE UNIÓN entre los diferentes subsectores de la gastronomía y sus agentes, actuando desde tantos y tan desunidos frentes que hace ineficaces sus actuaciones. 
  • Por la desesperanza que se apodera de los partícipes y componentes de la gastronomía ante la FALTA DE LÍDERES que muestren el camino a seguir y marquen el rumbo. 
  • Por la desconfianza que las bases del sector tienen y mantienen en sus propios representantes e interlocutores ante la Administración en defensa a ultranza de sus intereses. 
  • Por la incomprensible y generalizada SOBREINFORMACIÓN generada desde los medios que avocan indefectiblemente al desconcierto y el desconocimiento de la realidad. 
  • Por el desánimo que supone la FALTA DE RECONOCIMIENTO de la gastronomía como 

‒ sector esencial para el turismo y el desconcierto que los mensajes contradictorios de las administraciones están produciendo. 

‒ elemento esencial para la cultura de España y la principalidad del aporte, tanto idiosincrásico como material, a su conformación. 

  • Por el fiasco que supone la falta de compromiso con la gastronomía por parte de otras profesiones y medios que viven de ella y dependen de su subsistencia y que parecen sólo estar a las maduras, pero no a las duras. 
  • Por el miedo cierto a que el gran dinero de las grandes marcas y empresas del sector aprovechen la ocasión para quedarse con otro gran cacho del pastel económico que amasa el sector. 
  • Por la certeza de que las dificultades en la movilidad, el consecuente descenso del turismo nacional y la ausencia del extranjero, van a reducir enormemente la facturación del sector. 
  • Por la conmoción venidera y el pánico empresarial que se va apoderando del sector al ir siendo conscientes de que de no cambiar el actual desalentador panorama y no ser implementadas nuevas, sabias y eficientes medidas económico-sociales, el próximo otoño será el de la caída del entramado y red de la restauración y la hostelería, que se verá forzada inexorablemente a la generalización del concurso de acreedores y la quiebra. 

Todas estas serias y malas razones de Incertidumbre, son las que hacen que las personas y empresas de la Gastronomía se encuentren en una situación de enorme presión, de intranquilidad, de inquietud, de zozobra, de frustración y desasosiego que son el caldo de cultivo y base de la ansiedad latente, enfado reinante y cabreo creciente que, hoy por hoy, nadie sabe en qué desembocará y cómo terminará, pero que pueden suponer el hundimiento del sector. 

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©2020 Fernando Huidobro - Comendador Jurídico y Comentador Gastronómico.

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